El Libro de Levítico

El Libro de Levítico

El tercer libro de Moisés llamado

LEVÍTICO


Título

El título original en hebreo de este tercer libro de la ley es tomado de la primera palabra, traducida “Y Él llamó”. Varios libros del AT derivan sus nombres hebreos de la misma manera (por ejemplo, Génesis, “En el principio”; Éxodo, “Ahora estos son los nombres”). El título “Levítico” viene de la versión de la Vulgata latina del AT griego (LXX) Leutikon que quiere decir “asuntos de los levitas” (25:32, 33). Mientras que el libro se dirige a asuntos de las responsabilidades de los levitas, es mucho más significativo que todos los sacerdotes son instruidos en cómo deben asistir al pueblo en la adoración, y el pueblo es informado en cómo vivir una vida santa. Los escritores del Nuevo Testamento citan el libro de Levítico más de quince veces.


Autor y fecha

Asuntos de autor y fecha son resueltos por el versículo de conclusión del libro: “Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí” (27:34; cp. 7:38; 25:1; 26:46). El hecho de que Dios dio estas leyes a Moisés (cp. 1:1) aparece cincuenta y seis veces en los veintisiete capítulos de Levítico. Además de registrar prescripciones detalladas, el libro relata varios relatos históricos que se relacionan con las leyes (vea 8–10; 24:10–23). El éxodo ocurrió en el 1445 a.C. (vea la Introducción a Éxodo: Autor y fecha) y el tabernáculo fue terminado un año más tarde (Éx. 40:17). Levítico retoma el registro en ese punto, probablemente revelado en el primer mes (Abib / Nisán) del segundo año después del éxodo. El libro de Números comienza después de esto en el segundo mes (Ziv; cp. Nm. 1:1).


Contexto histórico

Antes del año en el que Israel acampó en el Monte Sinaí: 1) la presencia de la gloria de Dios nunca antes había residido formalmente entre los israelitas; 2) un lugar central de adoración, como el tabernáculo, nunca antes había existido; 3) un conjunto estructurado y determinado de sacrificios y festividades no había sido dado; y 4) un sumo sacerdote, un sacerdocio formal y un conjunto de trabajadores del tabernáculo no habían sido establecidos. Al concluir Éxodo, las características uno y dos habían sido establecidas, de esta manera requirió que los elementos tres y cuatro fueran inaugurados, y aquí es donde Levítico encaja. Éxodo 19:6 llamó a Israel a ser “un reino de sacerdotes, y gente santa”. Levítico es a su vez la instrucción de Dios para su pueblo que acaba de ser redimido, enseñándole cómo adorarlo y obedecerlo.
Israel tenía, hasta ese punto, solo los registros históricos de los patriarcas de los cuales obtener su conocimiento de cómo adorar y vivir delante de su Dios. Habiendo sido esclavos durante siglos en Egipto, la tierra de un aparente número infinito de dioses, su concepto de adoración y la vida piadosa fue severamente distorsionado. Su tendencia a aferrarse al politeísmo y al ritual pagano se ve en su peregrinar por el desierto, por ejemplo, cuando adoraron al becerro de oro (cp. Éx. 32). Dios no les permitiría adorar de la misma manera que sus vecinos egipcios, ni tampoco toleraría ideas egipcias de la moralidad y el pecado. Con las instrucciones de Levítico, los sacerdotes podían guiar a Israel en la adoración apropiada para el Señor.
Aunque el libro contiene una gran cantidad de ley, es presentado en un formato histórico. Inmediatamente después que Moisés supervisó la construcción del tabernáculo, Dios vino en gloria a morar allí; esto marcó el termino del libro de Éxodo (40:34–38). Levítico comienza con Dios llamando a Moisés del tabernáculo y termina con los mandamientos de Dios a Moisés en forma de legislación obligatoria. El Rey de Israel había ocupado su palacio (el tabernáculo), instituido su ley y se había declarado a sí mismo un compañero de pacto con sus súbditos.
Ningún movimiento geográfico se lleva a cabo en este libro. El pueblo de Israel se queda a los pies de Sinaí, la montaña donde Dios descendió para dar su ley (25:1; 26:46; 27:34). Aún estaban allí un mes después cuando el registro de Números comenzó (cp. Nm. 11).


Temas históricos y teológicos

Las ideas clave alrededor de las cuales Levítico se desarrolla son la persona santa de Dios y la voluntad de Dios para la santidad de Israel. La santidad de Dios, la pecaminosidad de la humanidad, el sacrificio y la presencia de Dios en el santuario son los temas más comunes del libro. Con un tono claro, de autoridad, el libro establece instrucciones hacia la santidad personal conforme a la instrucción de Dios (11:44, 45; 19:2; 20:7, 26; cp. 1 P. 1:14–16). Asuntos que tienen que ver con la vida de fe de Israel tienden a enfocarse en la pureza en contextos de ritual, pero no a expensas de preocupaciones que tienen que ver con la pureza personal de Israel. De hecho, hay un énfasis continuo en la santidad personal en respuesta a la santidad de Dios (cp. este énfasis en los capítulos 17–27). En más de ciento veinticinco ocasiones, Levítico condena a la humanidad por inmundicia y la instruye en cómo ser purificada. El motivo para tal santidad es afirmado en dos frases repetidas: “Yo soy Jehová” y “Yo soy santo”. Estas son usadas más de cincuenta veces. Vea nota sobre 11:44–45.
El tema del pacto mosaico condicional emerge a la superficie a lo largo del libro, pero particularmente en el cap. 26. Este contrato para la nueva nación no solo detalla las consecuencias de la obediencia o la desobediencia a las estipulaciones del pacto, sino que lo hace de una manera establecida para determinar la historia de Israel. Uno no puede evitar reconocer implicaciones proféticas en los castigos por la desobediencia; suenan como los acontecimientos de la deportación de Babilonia que se lleva a cabo mucho más tarde, y el regreso subsiguiente a la tierra casi novecientos años después de que Moisés escribió Levítico (ca. 538 a.C.). Las implicaciones escatológicas de la desobediencia de Israel no concluirán sino hasta que el Mesías venga a introducir su reino y dar fin a las maldiciones de Lv. 26 y Dt. 28 (cp. Zac. 14:11).
Los cinco sacrificios y ofrendas eran simbólicos. Su diseño consistía en permitir que el adorador verdaderamente penitente y agradecido expresara fe y amor hacia Dios al llevar a cabo estos rituales. Cuando el corazón no era penitente y no estaba agradecido, Dios no se agradaba del ritual. Cp. Amós 5:21–27. Las ofrendas eran quemadas, simbolizando el deseo del adorador por ser limpiado del pecado y enviar el humo fragante de la verdadera adoración a Dios. La multitud de pequeños detalles en la ejecución de los rituales consistía en enseñar exactitud y precisión que se extendería a la manera en la que el pueblo obedecía las leyes morales y espirituales de Dios y la manera en la que reverenciaban cada faceta de su Palabra.


Retos de interpretación

Levítico es tanto un manual para la adoración de Dios en Israel como una teología del ritual del antiguo pacto. Un entendimiento claro de las ceremonias, leyes y detalles de ritual prescritas en el libro es difícil de poseer hoy día debido a que Moisés asumió cierto contexto de entendimiento histórico. Una vez que el reto de entender las prescripciones detalladas ha sido enfrentado, la pregunta emerge en cuanto a cómo los creyentes en la iglesia deben responder a ellas, debido a que el NT claramente abroga la ley ceremonial del AT (cp. Hch. 10:1–16; Col. 2:16, 17), el sacerdocio levítico (cp. 1 P. 2:9; Ap. 1:6; 5:10; 20:6) y el santuario (cp. Mt. 27:51), como también instituye el nuevo pacto (cp. Mt. 26:28; 2 Co. 3:6–18; He. 7–10). En lugar de tratar de practicar las ceremonias antiguas o buscar algún significado espiritual más profundo en ellas, el enfoque debe estar en la identidad santa y divina detrás de ellas. Esta puede ser en parte la razón por la que las explicaciones que Moisés frecuentemente dio en las prescripciones para la limpieza ofrecen un mayor entendimiento de la mente de Dios que lo que las ceremonias mismas ofrecen. Los principios espirituales en los que los rituales estaban arraigados son permanentes porque están arraigados en la naturaleza de Dios. El NT afirma claramente que desde Pentecostés en adelante (cp. Hch. 2), la iglesia está bajo la autoridad del nuevo pacto, no del antiguo (He. 7–10).
El intérprete es animado a comparar características de este libro con escritores del NT que presentan tipos o analogías basadas en el tabernáculo y los aspectos ceremoniales de la ley, con objeto de enseñar lecciones de valor acerca de Cristo y la realidad del nuevo pacto. Aunque la ley ceremonial solo servía como una sombra de la realidad de Cristo y su obra redentora (He. 10:1), la tipología excesiva debe ser rechazada. Solo aquello que los escritores del NT identifican como tipos de Cristo debe ser designado de esa manera (cp. 1 Co. 5:7: “Cristo es nuestra Pascua”).
El estudio más provechoso de Levítico es aquel que presenta la verdad en el entendimiento del pecado, la culpabilidad, la muerte sustitutiva, y la expiación al enfocarse en características que no son explicadas o ilustradas en otros lugares en las Escrituras del AT. Más adelante, autores del AT, y especialmente escritores del NT, edificaron sobre el entendimiento básico de estos asuntos provistos en Levítico. Las características sacrificiales de Levítico apuntan a su cumplimiento definitivo y único en la muerte sustitutiva de Jesucristo (He. 9:11–22).


Bosquejo

Levítico 1–16 explica cómo tener acceso personal a Dios a través de la adoración apropiada y Levítico 17–27 detalla cómo ser espiritualmente aceptable a Dios por medio de un andar obediente.

Bosquejo
             I.      Leyes pertenecientes al sacrificio (1:1–7:38)
          A.      Legislación para los laicos (1:1–6:7)
                  1.      Ofrendas quemadas (cap. 1)
                  2.      Ofrendas de grano (cap. 2)
                  3.      Ofrendas de paz (cap. 3)
                  4.      Ofrendas por el pecado (4:1–5:13)
                  5.      Ofrendas por transgresión (5:14–6:7)
          B.      Legislación para el sacerdocio (6:8–7:38)
                  1.      Ofrendas quemadas (6:8–13)
                  2.      Ofrendas de grano (6:14–23)
                  3.      Ofrendas por el pecado (6:24–30)
                  4.      Ofrendas por transgresión (7:1–10)
                  5.      Ofrendas de paz (7:11–36)
                  6.      Comentarios para concluir (7:37, 38)
             II.      Inicios del sacerdocio (8:1–10:20)
          A.      Ordenación de Aarón y sus hijos (cap. 8)
          B.      Primeros sacrificios (cap. 9)
          C.      Ejecución de Nadab y Abiú (cap. 10)
             III.      Prescripciones para la inmundicia (11:1–16:34)
          A.      Animales inmundos (cap. 11)
          B.      Inmundicia al dar a luz (cap. 12)
          C.      Enfermedades inmundas (cap. 13)
          D.      Limpieza por enfermedades (cap. 14)
          E.      Descargas inmundas (cap. 15)
          F.      Purificación del tabernáculo de inmundicia (cap. 16)
             IV.      Guías para la santidad práctica (17:1–27:34)
          A.      Sacrificio y alimento (cap. 17)
          B.      Conducta sexual apropiada (cap. 18)
          C.      Conducta hacia el prójimo (cap. 19)
          D.      Crímenes capitales / graves (cap. 20)
          E.      Instrucciones para los sacerdotes (caps. 21, 22)
          F.      Festivales religiosos (cap. 23)
          G.      El tabernáculo (24:1–9)
          H.      Un relato de blasfemia (24:10–23)
          I.      Años sabáticos y de jubileo (cap. 25)
          J.      Exhortación a obedecer la ley: Bendiciones y maldiciones (cap. 26)
          K.      Redención de votos (cap. 27)

MacArthur, John, Biblia de Estudio MacArthur (Nashville, TN: Thomas Nelson, 1997), p. Lv

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